Italia ve injusta su imagen y publica un almanaque de excelencia y autoestima
Es obvio que al Gobierno de Berlusconi le preocupa cierta imagen exterior de Italia, mediatizada por las noticias que protagoniza su propio primer ministro. Sólo así se entiende que el titular de Asuntos Exteriores, Franco Frattini, se presentara ayer al encuentro con los corresponsales extranjeros con un dossier de 68 páginas y título contundente: “Winning Italy (Italia ganadora). Almanaque de la excelencia italiana”.
El documento recoge una lista de datos positivos y esperanzadores sobre el país, desde que alberga el 50% del patrimonio cultural mundial (sic) hasta que, en los dos últimos años, fueron chocolateros italianos quienes ganaron el premio internacional más prestigioso en el sector.
“Se vive bien en Italia, sobre todo los extranjeros lo saben (y lo dicen), y nosotros debemos apreciarlo más”, se señala en el dossier, que pasa revista a otras realidades: Italia superó hace poco a Gran Bretaña en peso económico, es el país europeo con mayor tasa de motorización por habitante y el sexto contribuyente neto a la financiación de la ONU. No se olvida de recordar el golpe de la Fiat al adquirir Chrysler, los éxitos en la lucha contra las organizaciones mafiosas y la rápida reconstrucción tras el terremoto de los Abruzos.
El almanaque de autoestima nacional se cierra con las estadísticas de suicidios, en las que Italia figura entre los países donde la gente menos se quita la vida. “Somos un pueblo feliz”, se congratula el informe.
Frattini reconoció que han querido presentar “elementos positivos que a veces son poco conocidos por la opinión pública”. El ministro citó expresamente el interés en facilitar este tipo de datos a la prensa foránea.
La buena voluntad de Frattini no impidió que los periodistas quisieran ponerle en apuros, en el asunto de los minaretes suizos y por el reciente viaje de Berlusconi a Bielorrusia, el primero de un líder europeo occidental al autócrata Alexander Lukashenko.
El jefe de la diplomacia italiana se mostró contrario a convocar consultas como la de Suiza. Dijo que el resultado “no es útil al diálogo interreligioso, sino contraproducente”. Pero en este terreno se puso en evidencia la flagrante contradicción en el seno del Gobierno. Mientras Frattini hablaba ante la prensa internacional, su colega de Interior, Roberto Maroni, decía lo contrario en Como, en el norte del país. Maroni aseguró que habría votado como la mayoría de los suizos y vaticinó que, si se celebrara en Italia el mismo referéndum, el porcentaje del no a los alminares sería aún mayor.
Otro claro síntoma de división se puso de manifiesto en un incidente protagonizado por Gianfranco Fini, presidente de la Cámara de Diputados y ex delfín de su correligionario Berlusconi. Un micrófono que creía apagado traicionó a Fini durante un acto, el 6 de noviembre, Fini hablaba con un magistrado y se quejó de que Berlusconi “confunda el liderazgo con la monarquía absoluta” y el “respaldo político con la impunidad”. Sobre las revelaciones de un mafioso arrepentido en relación con el primer ministro, Fini las comparó a “una bomba atómica”. Todo quedó grabado. Ayer lo hizo público La Repubblica y causó un escándalo que evidenció la desconcertante relación política entre Berlusconi y Fini.
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Esta entrada fue escrita por Rab Ross quien ha escrito 1031 entradas en Italia | Descubre Italia | Italia Ocio.
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02. dic, 2009 







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